Cinco tintos españoles que te van a sorprender y no son Rioja ni Ribera del Duero

 

En toda la geografía española, incluidos los archipiélagos, contamos con nada más que 95 Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) y nada menos que 42 Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP o Vinos de la Tierra). No obstante lo cual, en la mayoría de los establecimientos predominan los vinos de las archiconocidas Rioja y Ribera del Duero. No necesariamente porque los propietarios de bares, restaurantes y supermercados no deseen incorporar buenos vinos de su propia tierra, sino porque los clientes no los demandan tanto como para que no se queden rancios en la botella.

“A mí se me ha llegado a ir un turista de aquí porque solo tengo vinos de nuestras cuatro denominaciones regionales“, lamenta el propietario de un bar del Tubo de Zaragoza que se ha visto obligado a cambiar su política de promoción de los vinos de cercanía. Probablemente represente a muchos otros comerciantes de vinos de toda la península. Ahora bien, el problema no es solo que los turistas no tengan la curiosidad de probar los vinos autóctonos cuando viajan: “cómo les vamos a culpar si nuestros propios paisanos siguen pidiendo Rioja o Ribera y no se molestan en conocer lo que tenemos en casa”, analiza el citado hostelero.

Pues bien, para despertar esa curiosidad e ir abriendo los paladares para probar los vinos de otras denominaciones presentes en las pizarras o en los lineales de los supermercados, recomendamos aquí cinco tintos muy fáciles de encontrar, buenos, bonitos y baratos (ninguno pasa los 15 euros). Y proponemos además con qué maridarlos, que para beber hay que acompañar de algo sólido.

1. Habla del Silencio

Se metió en los establecimientos de toda España gracias a una buena distribución y a los premios que se iba llevando en diferentes certámenes. No en vano, fue escogido el mejor vino de España por la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV) durante 4 años seguidos. Si quieres empezar por lo más alto de toda la gama numerada, apuesta por el Habla nº1 y nº2 por unos 150 euros.

Pero seguramente te baste con catar las últimas añadas, a precios por debajo de los 10 euros, para disfrutar de su ensamblaje de Cabernet Sauvignon, Syrah y Tempranillo, que lo hacen frutal y carnoso, ideal para un conejo, codornices, perdices o ese tipo de carne más blanca. Comprobarás que Extremadura superó su mala fama de hacer vinos ásperos y tanto Bodegas Habla, que está en la zona de Trujillo, como en la DO Ribera del Guadiana, se están haciendo cosas que merece la pena probar. Página web: Bodegas habla.

2. Matsu

En japonés, significa “esperar a que la naturaleza cumpla sus tiempos sin tratar de interferir ni acelerar los procesos”, lo cual viene a ser una práctica habitual en la DO Toro (Zamora) desde que empezara a elaborar vinos en la zona allá por el siglo XIII. Así lo asegura la web del proyecto que etiquetó su vino joven de Tinta de Toro con la foto de un chaval fuerte, descarado y valiente de pueblo, El Pícaro, por debajo de los 10 euros.

Aquel seductor de papilas gustativas, poco a poco, fue presentándonos a toda su familia, a cuál mejor: El Recio>, jugoso pero fácil de beber; seguido por El Viejo (sobre 35 euros) y por el tatarabuelo, el Matsu 2009, que, evidentemente, se dejan abrazar por un buen chuletón. Para que no te dejes engatusar por su sedosidad y su fructuosidad, te advertimos que estas golosinas tienen 15º de corpulencia por muy bien que entren. Página web: Matsu.

3. Mestizaje

La uva bobal es autóctona de la DO de Utiel-Requena y, en concreto, ha sido el enólogo Toni Sarrión quien la ha dignificado para que no se la lleven en palés a otras zonas vitivinícolas. El también conocido como Dr. Bobal ha elaborado el joven y divertido La Traca para Risky Grapes, pero sobre todo está ganándose la fama y los premios internacionales en Bodega Mustiguillo.

Dentro de su DOP Pago El Terrerazo, el primer Pago del Levante y del Mediterráneo, recomendamos iniciarse con el Vino de Pago Mestizaje, un coupage de bobal con tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y shiraz, y dar el salto a la Bobal 100% de Finca Terrerazo, una delicia. Métele guisos de cuchara, de sabores contundentes, que no podrán con él. Página web: Bodega Mustiguillo.

4. Juan Gil

Si hay un vino accesible y con el que no fallarías ni en una cena romántica ni en un picoteo con amigos, ese es Juan Gil, de la DO Jumilla, que abarca entre Albacete y Murcia y está compitiendo en calidad con las más marketinianas. Juan Gil Bodegas Familiares lleva desde 2016, lidiando con el secarral de Jumilla, y el enólogo Bartolomé Abellán está situando sus vinos en la liga que ya les tocaba.

Nos cuesta elegir uno de sus 100% monastrell porque el Etiqueta Amarilla está muy bien equilibrado para maridar con arroces, legumbres, setas, estofados, embutidos… Pero es que el Etiqueta Plata es intachable para regar pescados y mariscos en salsa, ahumados, quesos fuertes, cordero, buey y toro, etc. Página web: Juan Gil Bodegas Familiares.

5. Tilenus

Tilenus no podía fallar bajo ningún concepto por varios motivos: la uva mencia surge con toda su suavidad en la climatología del Bierzo DO, menos extrema que en el resto de la estepa castellana y menos húmeda que la gallega. Pero si antes se consideraban demasiado ligeros, entonces llegó Raúl Pérez, que relativiza mucho su nombramiento como mejor enólogo del mundo.

Pérez empezó a elaborar en Bodegas Estefanía unos mencía poderosos, elegantes, con muchos matices interesantes, frescos, de esos que te puedes tomar sin comer nada al atardecer. Escogemos en concreto el Tilenus Pagos de Posada porque su paso por barrica de 12 a 18 meses le dan ese punch de la madera a la mencía que lo hacen espectacular para untar salsas de guisos de jabalí, ciervo, rabo de toro, para quesos de oveja, etc. Página web: Bodegas Estefanía.

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