Ocho hierbas aromáticas mediterráneas que no deben faltar en la cocina

Ocho hierbas aromáticas mediterráneas que no deben faltar en la cocina

No podemos pensar en una salsa pesto sin albahaca ni en una pizza sin orégano. Sea cual sea el uso que se haga de las hierbas aromáticas, lo que parece claro es que dan a los platos aromas y sabores incomparables. Con un toque suave de hierbas, pueden tener un efecto sutil, refinado y delicado o, por el contrario, pueden dar un toque más sofisticado si añadimos un buen puñado de hierbas.

A todos estos beneficios se le añade otro más: según un estudio publicado en The Journal of Nutrition, el consumo de hierbas aromáticas puede contribuir de manera significativa a la ingesta total de antioxidantes vegetales.

La lista de hierbas que se pueden usar para cocinar es extensa. Hemos seleccionado algunas de las más habituales, conscientes de que faltan muchas que pueden formar parte de esta pequeña lista:

1. Perejil. En la cocina sirve para casi todo. Es aperitivo, estimulante y diurético. Como condimento culinario, se usan las hojas y el tallo picados y cortados pequeñitos en cualquier plato y en salsas. Se utiliza sobre todo en ensaladas, mariscos como mejillones o carnes rojas.

2. Cebollino. De la misma familia que el ajo y la cebolla, el cebollino tiene un sabor picante y refrescante que acompaña muy bien y les da un toque fresco a las ensaladas. Puede usarse en cualquier plato en el que se quiera dar un poco de color verde y un suave sabor a cebolla. Además de las ensaladas, también funciona muy bien en tortillas o en preparaciones como el risotto.

3. Albahaca. Es una de las hierbas culinarias más utilizadas. Es dulce, con un toque de sabor a regaliz. Es una hierba esencial en la cocina italiana y el ingrediente principal de la salsa pesto. La albahaca dulce se utiliza también en salsas de tomate, sopas y ensaladas. Si hay un alimento con el que combina a la perfección este es el tomate.

4. Cilantro. Tiene un sabor picante, con un leve toque como de anís que repele a algunas personas con una mutación genética. Suele ser una hierba que, o gusta mucho, o no gusta nada. Algunas personas definen su sabor como refrescante, similar al del limón. Puede confundirse con el perejil por la semejanza de las hojas. El cilantro es muy versátil y da un sabor distintivo a las salsas, sopas, guisos, ensaladas, verduras, pescados y pollo. Pueden utilizarse tanto los tallos como las hojas y es muy habitual en la cocina mexicana, india y tailandesa.

5. Laurel. Es conocido por su uso en la cocina de sus hojas secas. Se usa sobre todo en salsas para acompañar el pescado, con verduras o en hervidos. También es un buen acompañante para aromatizar la carne guisada. Las hojas no tienen que triturarse porque se desprendería toda la esencia fuerte que posee.

6. Romero. Es una de las hierbas más aromáticas y picantes y las hojas en forma de aguja poseen un pronunciado sabor a pino que, en la cocina, combina muy bien la mayoría de los distintos tipos de carne, pero sobre todo la de cordero. También se entiende muy bien con las verduras y el pescado. Como condimento, se usa para acompañar huevos, pescado, sopas y verduras.

7. Tomillo. Aunque es más corriente prepararlo en infusión, en la cocina combina muy bien con otras hierbas como el romero, el perejil y el orégano. Se recomienda sobre todo para la carne, sobre todo la de cordero y cerdo. Las hojas, al ser pequeñas, no es necesario cortarlas siempre. También puede prepararse una sopa de tomillo para facilitar la digestión.

8. Orégano. Es esencial en la cocina mediterránea y del sur de Italia. Puede utilizarse para elaborar infusiones ya que posee unas importantes propiedades estomacales y estimulantes de las funciones digestivas. En gastronomía, es indispensable para la elaboración de las pizzas, espolvoreándolo por encima. En la cocina tradicional, el orégano se usa para dar sabor a los estofados, en platos de aves de corral o mariscos.

No hay nada mejor que poder usar las hierbas aromáticas frescas para disfrutar de todo su sabor. Todo un desafío en la cocina porque, a diferencia de las hierbas secas, las plantas frescas tienen una vida útil más corta. Las claves para mantenerlas en buen estado durante más tiempo son:

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