Leopoldo Alas, Clarín

Frase de Leopoldo Alas.

Frase de Leopoldo Alas.

Leopoldo Alas, mejor conocido por su alias, Clarín, fue un escritor español con una obra muy vasta y rica en recursos. La mayoría de los académicos coincide en colocar su creación literaria a la altura del ilustre Benito Pérez Galdós. De hecho, La Regenta (1885), es considerada una de las novelas más significativas de las letras españolas del siglo XIX.

Adicionalmente, Clarín fue un destacado periodista, jurista y crítico de temas relacionados con política, religión y de teoría literaria. Entre sus artículos y ensayos, resalta su dedicación hacia las cuestiones sociopolíticas de su tiempo y la influencia del idealismo krausista en su pensamiento filosófico. Por ende, para comprender la majestuosidad de este intelectual, es necesario un enfoque integral.

Biografía

Nacimiento e infancia

Leopoldo Enrique García-Alas y Ureña nació en Zamora, España, el 25 de abril de 1852. Al momento de su nacimiento, su padre —Genaro García-Alas— fungía de gobernador de la ciudad. No obstante, las raíces asturianas de sus ancestros (especialmente las de su madre, Leonora) influyeron notablemente en sus futuras creaciones.

A los siete años fue inscrito en el colegio de los jesuitas del convento San Marcos, en León. Allí, el pequeño Leopoldo destacó por sus buenas calificaciones, disciplina y apego a la fe, al punto de ser considerado un estudiante modelo. Entretanto, fue desarrollando su afición por las letras durante sus estancias en la casa familiar de Oviedo.

Un muchacho precoz

El aún preadolescente Leopoldo ya había sido capaz de leerse a autores de la magnitud de Cervantes o fray Luis de León. Su grado de precocidad fue tal, que con solo once años su admitido en las cátedras preparatorias de la Universidad de Oviedo. En donde recibió instrucción en aritmética, doctrina cristiana, ética, filosofía, latín y ciencias naturales.

Asimismo, en esa casa de estudios hizo amistad con futuros escritores como Tomás Tuero, Pío Rubín y Armando Palacio Valdés. En 1869 recibió el título de bachiller. Dos años después se trasladó a Madrid con el fin de sacar un doctorado como jurista. En la capital se reencontró con sus amigos de Oviedo y comenzó a frecuentar la tertulia del Bilis Club.

Acercamiento al krausismo

García-Alas conoció los preceptos del krausismo y del liberalismo laico mientras completaba su doctorado gracias a las cátedras de Nicolás Salmerón y Adolfo Camus. A su vez, estos últimos fueron destacados krausistas y discípulos del filósofo Julián Sanz del Río, quien sentó las bases ideológicas para la creación de la Institución Libre de Enseñanza.

Primeros trabajos periodísticos

A la par de sus obligaciones académicas, el joven Leopoldo ejerció como colaborador del diario El Solfeo, fundado y dirigido por Antonio Pérez Sánchez. Este periódico fundado en 1875 surgió de manera muy discreta como un portavoz del republicanismo. Un año antes, la Primera República de España había caído tras el golpe de Manuel Pavía, con lo cual, comenzó la Restauración Monárquica.

El director de El Solfeo instó a todos sus redactores a utilizar el nombre de un instrumento musical. Por ello, Leopoldo García-Alas comenzó a firmar bajo el seudónimo de “Clarín” su columna titulada “El Azotacalles de Madrid”. En ella, escribió poesía a la par de críticas políticas que llegaron a ser bastante controversiales, pues, atacaba sin piedad a la nueva élite gobernante.

Doctorado en Derecho Civil y Canónico

En 1876, Clarín escribió sus primeros cuentos para la Revista de Asturias, dirigida por otro de sus amigos íntimos, Félix Aramburu. Dos años después apareció el único libro signado con su nombre real: su tesis de doctorado titulada El derecho y la moralidad. Sin embargo, sus méritos académicos no bastaron para convertirse en titular de una cátedra en la Universidad de Salamanca.

El principal escollo para sus aspiraciones docentes lo encarnó el conde de Toreno, otrora blanco de duras críticas por parte de Clarín y ministro de Instrucción Pública en ese momento. De todas maneras, la Universidad de Zaragoza lo nombró catedrático de Economía Política y Estadística en 1882. Ese mismo año —el 29 de agosto— contrajo matrimonio con Onofre García-Argüelles.

El catedrático

En 1883, Clarín recibió por Orden Real la cátedra de Derecho Romano en la Universidad de Oviedo. En su labor docente se distinguió por estrategias evaluativas muy escrupulosas y métodos pedagógicos cuyo principal cometido era inducir al análisis antes que la memorización. A pesar de ser muy estricto, despertó gran admiración entre sus estudiantes y colegas.

Consolidación como el mayor crítico de su época

Para ese momento, ya era muy respetado como analista político y crítico literario. Los escritos de Clarín se caracterizaron por su mordacidad, lo cual, los hizo muy populares (al mismo tiempo que engordó su lista de enemigos). Casi todos sus artículos fueron publicados en medios como El Imparcial, Madrid Cómico y La Ilustración, entre otros.

Mientras tanto, en 1884 apareció publicado el primer volumen de La Regenta, su obra maestra (al año siguiente se lanzó el segundo volumen). Gracias a su enorme capacidad de trabajo pudo compaginar sus labores catedráticas a la par de sus artículos periodísticos más la elaboración de cuentos y novelas. En total, Clarín publicó más de dos mil escritos de opinión hasta el final de su vida.

Últimos años

Durante la década de 1890, Clarín sufrió una transformación espiritual y de personalidad. Además, no se identificaba plenamente con alguna de las clases sociales de España de aquel entonces. Por supuesto, esta circunstancia no detuvo su trabajo, por lo cual, prosiguió su creación literaria a través de diversos cuentos y hasta una obra teatral, Teresa (resultó en un fracaso rotundo).

Con llegada del siglo XX, Clarín aceptó realizar una traducción que le llevó meses —Trabajo, de Émile Zola— aun cuando los síntomas de su enfermedad se fueron agravando. Finalmente, el diagnóstico no fue nada alentador: tuberculosis intestinal en una fase avanzada (incurable para ese tiempo). En consecuencia, Leopoldo Alas murió en Oviedo el 13 de junio de 1901; tenía 49 años.

Obra

Novelas

La Regenta.

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La Regenta (1884-1885)

La obra más renombrada de Clarín es muy extensa, copada de diversos planos y personajes complementarios. Cuenta con una narración fundamentada en el fluir de las memorias del protagonista, en donde el adulterio es el tema central. Por ello, se le compara con obras como Madame Bovary, de Flaubert, Anna Karenina, de Tolstoï, O primo Basilio, de Eça de Queiroz o La conquete de Plassans, de Zola.

Por otra parte, la descripción del entorno provincial es muy detallista, con evidentes rasgos de naturalismo y de novela autoconsciente. En complemento, Clarín consiguió reflejar su interés por cuestiones éticas (krausistas). Al mismo tiempo, los lectores perciben completamente los sentimientos de los personajes y las características de la sociedad de esa época.

Otras novelas de Clarín

  • Cuesta abajo (1890-1891).
  • El abrazo de Pelayo (1889).
  • Su único hijo (1890). Fue su novela más extensa.

Compilaciones de crítica política, artística y literaria

  • Solos de Clarín (1881).
  • La literatura en 1881 (1882).
  • Sermón perdido (1885).
  • Nueva campaña (1887).
  • Ensayos y revistas (1892).
  • Palique (1894).

Cuentos

El Señor y lo demás, son cuentos.

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  • ¡Adiós, Cordera!; ¡Adiós, Cordera!.
  • Amor’è furbo.
  • Boroña.
  • Cuentos morales.
  • Cuervo.
  • De la Comisión.
  • Doble vía.
  • Doctor Angelicus.
  • Don Paco del empaque.
  • Doña Berta.
  • Dos sabios.
  • El dúo de la tos.
  • El gallo de Sócrates.
  • El Señor y lo demás son cuentos.
  • El doctor Pértinax.
  • El libro y la viuda.
  • El oso mayor.
  • El sombrero del cura.
  • En el tren.
  • En la droguería.
  • Medalla… de perro chico.
  • Pipá.
  • Superchería.
  • Tambor y gaita.
  • Teresa.
  • Un candidato.
  • Un repatriado.
  • Un voto.