La cocinera de Castamar

Fernando J. Múñez.

Fernando J. Múñez.

La cocinera de Castamar es una novela del autor español Fernando J. Múñez. Publicada en 2019, es una historia ambientada en el contexto opresivo de la sociedad española del siglo XVIII bajo el reinado de Felipe V. Se trata de una narración clásica cargada del erotismo, las tramas políticas engañosas, los prejuicios y la estética conservadora típica de esa época.

Tampoco faltan en el relato los romances prohibidos, las intrigas y el coraje de unos pocos resueltos a rebelarse en contra del statu quo. Por ende, este título cuenta con todos los «ingredientes” de una lectura muy emocionante y entretenida. Asimismo, este título representa un salto de género bastante significativo para un escritor más conocido por sus publicaciones de corte infantil o juvenil.

Sobre el autor, Fernando J. Múñez

Nació en Madrid, en el año 1972. Es licenciado en Filosofía, aunque sus primeros trabajos fueron en el mundo de la publicidad y en la elaboración de cortometrajes. Adicionalmente, completó su instrucción en Cinematografía en EE. UU. En 2002 lanzó un emprendimiento editorial dedicado —entre otros objetivos— a captar y apoyar autores emergentes.

Desde ese momento, Múñez ha participado en la publicación de más de medio centenar de títulos infantiles y juveniles. En 2009 inició formalmente su trayectoria como escritor con Monstruos y seres fantásticos. Más adelante, ganó una notoriedad importante en la esfera artística de España tras dirigir el largometraje Las nornas (2012).

Libros de Fernando J. Múñez

  • Monstruos y seres fantásticos (2009).
  • Dragones (2009).
  • Magos y brujas (2011).
  • La casa de muñecas de Marmadú (2011).
  • Cuentos para niños (2014).
  • Cuentos para niñas (2014).
  • Los caballeros medievales (2014).
  • Vampiros (2014).
  • Goblins (2014).
  • Trolls (2014).
  • Samurais (2014).
  • La cocinera de Castamar (2019).

La serie televisiva de La cocinera de Castamar

A principios de mayo de 2020, el canal Astresmedia anunció la adquisición de los derechos de la novela de Múñez. De acuerdo con información del diario La Vanguardia, Michelle Jenner estará en la piel de Clara Belmonte (la protagonista). Si bien la producción todavía se encuentra en etapa de casting, se ha planteado su estreno para el otoño de 2021.

Por supuesto, esta noticia aumentó el ya de por sí enorme interés del público sobre esta obra. No obstante, cualquier intención de marketing no le quita méritos ni calidad a la historia lograda por el autor madrileño. Después de todo, la difusión de la literatura en la era digital abarca toda clase de plataformas, incluyendo podcasts, redes sociales y servicios de streaming.

Argumento de La cocinera de Castamar

La cocinera de Castamar.

La cocinera de Castamar.

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Clara Belmonte es una joven desafortunada con un pasado complicado. A pesar de haber recibido una buena educación, se ve obligada a buscar trabajo porque su progenitor falleció en la guerra. Aparte de la precaria situación económica subsecuente, la muerte de su progenitor le dejó una secuela psicológica importante: agorafobia. Por lo tanto, ella le tiene pánico a los espacios abiertos.

En la búsqueda de un sustento, Clara llega al ducado de Castamar como oficial de cocina. Allí, don Diego, el señor de la mansión, pasa sus días sumergido de una apatía inconmensurable, pues perdió a su esposa en un accidente hace diez años. Entonces, la cocinera y el duque establecen una relación especial a través de la comida y los sentidos mientras el panorama en el feudo comienza a enmarañarse.

Análisis y resumen

Inicio

El 10 de octubre de 1720, Clara Belmonte llegó al ducado de Castamar para trabajar como oficial de cocina. Ella completó todo el trayecto desde Madrid hasta los márgenes de la localidad de Boadilla debajo de unas pacas de heno y sin abrir los ojos. Solo se atrevió a mirar a su alrededor cuando estuvo segura de estar resguardada por un techo.

En este punto, se hace evidente el secreto de la señorita: sufre de agorafobia. La joven desarrolló el trauma después de enterarse de la muerte de su padre en la guerra. Este deceso hizo que toda la familia Belmonte cayese en desgracia. De nada sirvió la casta ni la formación intelectual recibida bajo la protección de su progenitor, quien era un médico muy conocido en la sociedad madrileña.

Los códigos y las imposiciones

Afortunadamente para la joven, aprendió a cocinar desde temprana edad y ese oficio se convirtió en su vía para escapar de la pobreza. No era una cuestión menor para la época, pues en ese momento las mujeres solo tenían tres opciones para subsistir. La primera (más común) era vivir bajo la protección de una figura masculina, es decir, convertirse en esposa, madre o hija de un hombre.

La segunda alternativa para una mujer del siglo XVIII era convertirse en monja, casada con Dios (o al servicio de un hombre, en términos prácticos). Finalmente, aquellas menos afortunadas se vieron forzadas a entrar al mundo de la prostitución y, en el “mejor” de los casos, terminaban como cortesanas. Fuera de las tres opciones mencionadas, casi ninguna mujer podía mantenerse.

El duque

Don Diego y Clara establecieron poco a poco una relación especial a través de la comida. Poco a poco la conexión gastronómica propició el acercamiento a través de otros puentes sensoriales, desembocando en la sensualidad y, finalmente, en un erotismo intenso. Al mismo tiempo, el duque y los demás habitantes de Castamar fueron notando poco a poco que ella era una persona culta.

Frase de Fernando J. Múñez.

Frase de Fernando J. Múñez.

Entonces, el ánimo de don Diego pasó de una apatía fúnebre al entusiasmo de alguien que redescubrió el sabor de la vida. Sin embargo, las intrigas, los recelos y las suspicacias surgieron como una consecuencia inevitable. Porque cualquier “desliz indecoroso” en la vida del aristócrata podía ser utilizado como excusa para desacreditar su señorío y debilitar su posición política.

Una sociedad resentida y oprimida

Obviamente, un romance entre un señor feudal y una mujer de “casta inferior” no podía ser aceptado en ese tiempo. Es más, ese tipo de relaciones eran consideradas producto de una lujuria pecaminosa e incluso, una herejía. Casi siempre —bajo una concepción claramente machista— se acusaba a la mujer de “tentar” a sus amos (sin considerar los hechos reales).

Por estas razones, La cocinera de Castamar retrata a la perfección cada una de las aristas represivas de una sociedad completamente impermeable. Este libro tiene una clara perspectiva feminista. Pero —en palabras del propio Múñez— “no solo está dedicada a mujeres, está hecha para que la lean también hombres, para que la lean mujeres, para que la lean todo tipo de personas”.