Carlos Bassas del Rey: «Soy bastante librófago»

Carlos Bassas del Rey está ultimando la salida de su nueva novela en enero de 2021, Cielos de plomo. Hoy publico esta entrevista que me concedió hace unos días. Nos cuenta de todo un poco sobre su trayectoria, su fascinación por la cultura japonesa o nuevos proyectos. Le agradezco mucho su tiempo y amabilidad.

CARLOS BASSAS DEL REY— Entrevista

  • ACTUALIDAD LITERATURA: ¿Recuerdas el primer libro que leíste? ¿Y la primera historia que escribiste?

CARLOS BASSAS DEL REY: Me han hecho varias veces la misma pregunta. Cada vez que miro hacia atrás, que buceo en la memoria tratando de recordarlo, no soy capaz de dar claramente con él, aunque uno de los recuerdos más remotos que tengo en cuestión de literatura es una versión ilustrada de Miguel Strogoff, de Verne. Era de Bruguera, si mal no recuerdo. En la portada se recogía el momento en el que iban a cegarle con un sable al rojo.

También me acuerdo de La historia interminable y de Momo, de Ende. En cuanto a la primera historia, pues la verdad es que no. Pero fuera cual fuese, fue pasto de las llamas, eso seguro.

  • AL: ¿Cuál fue ese libro que te impactó y por qué?

CB: Diría que los primeros que me impactaron (de un modo ya consciente) fueron los de Stevenson: La flecha negra, El doctor Jeckyll y Mr. Hyde y, sobre todo, La Isla del tesoro. También Dumas y Dickens.

Con ellos descubrí que con simples palabras se podía construir un universo; también que podía sumergirme en él, evadirme, y que aquello que tenía en las manos me parecía tan real o más que la propia vida, que la Historia.  Tras ellos, vinieron muchos otros. Hasta mis dos mayores bofetadas literarias, ya siendo adolescente: El árbol de la vida, de Baroja, y La familia de Pascual Duarte, de Cela.

  • AL: ¿Quién es tu escritor favorito? Puedes escoger más de uno y de todas las épocas.

CB: No tengo uno o una, sino muchos y muchas, de muchas épocas y de muchos géneros. Además, si te hiciera ahora una lista con mi top ten, la cambiaría al terminar. Me resulta más fácil con las películas, no sé el motivo. Ahí sí que tengo un top ten bastante más claro de títulos y un elenco de directores mucho más claro. Pero, por decir uno que jamás decepciona, diré que Steinbeck.

  • AL: ¿Qué personaje de un libro te hubiera gustado conocer y crear?

CB: He conocido a muchos, a algunos de un modo incluso íntimo. Cuando un personaje es bueno, es como si lo conocieras personalmente, se queda contigo para siempre. En cuanto a crear… Una vez más, es difícil quedarse con uno solo, pero te diré que Alonso Quijano. Por muchas razones: porque es tan universal como Ulises (otro de mis favoritos) y por mi mitad manchega.

  • AL: ¿Alguna manía a la hora de escribir o leer?

CB: Ninguna. Aunque, ahora que lo pienso, sí hay algo que necesito, en especial cuando escribo (más que cuando leo): silencio.

  • AL: ¿Y tu sitio y momento preferido para hacerlo?

CB: Escribo en el mismo despacho desde hace mucho tiempo, desde antes de empezar a publicar, de hecho. No tengo un momento preferido ni mágico del día; escribo muchas horas seguidas, por la mañana, por la tarde, por la noche a veces… Podría decirse que escribo en horario de oficina.

  • AL: ¿De dónde viene esa afición por la cultura japonesa?

CB: Desde pequeño. Desde unas primeras clases de artes marciales con mi padre y mi hermano y una serie de películas de samuráis que me fascinaron. Después, con el tiempo, la cosa se puso seria y la afición se convirtió en devoción, primero, y en obsesión después. Todo lo que tuviera que ver con la cultura japonesa: historia, literatura, cine, gastronomía, pintura, caligrafía, armería, vestimenta…

  • AL: ¿Más géneros favoritos?

CB: Todos los géneros si la novela es buena. Y, además de la ficción, la divulgación científica. Me encanta, y luego acaba apareciendo en mis novelas. También la Historia. De todas las épocas. En realidad, soy bastante librófago. Nunca sabes dónde encontrarás la anécdota, la frase, la pequeña historia, el personaje, el acontecimiento que te cautivará y acabará formando parte de tu propia literatura, de tu vida. Y, por supuesto, la novela negra.

  • AL: ¿Qué estás leyendo ahora? ¿Y escribiendo?

CB: Estoy en fase de promociónde mi nueva novela, que aparecerá en enero de 2021, así que me he tomado algún tiempo de relax. Pero no ha servido de nada, porque ya me he puesto a escribir otra historia. En cuanto a lecturas: lo último de Alexis Ravelo, Mónica Ojeda y Sara Mesa y una pequeña joya: Un verdor terrible, de Benjamín Labatut (sí, todos a la vez).

  • AL: ¿Cómo crees que está el panorama editorial para tantos autores como hay o quieren publicar?

CB: Pues estamos como viajeros en un vagón de Tokio en día laborable: apretados. Voy a decir algo que quizás me genere alguna que otra enemistad: se publican muchos (muchísimos, del orden de ochenta y pico mil) nuevos libros al año en España. Demasiados.

Y aunque soy consciente de que buena parte de ellos tiene mucho trabajo detrás, la mitad dejan bastante que desear (también soy consciente de que alguien puede colocar los míos en este apartado) y otros tantos son clones, calcos.

Son lo que suelo llamar 1) MacLiteratura (novelas que saben exactamente igual entre ellas en cualquier parte del planeta); o 2) Películas Escritas (todas aquellas novelas escritas para ser consumidas como si fueran una película; utilizan sus mismos recursos, siguen sus mismas estructuras narrativas y dramáticas —el paradigma, la estructura en actos, incluso los puntos de giro propios del cine norteamericano más común— y usan un lenguaje muy cómodo y fácil de seguir).

Y no estoy diciendo que no deban publicarse novelas de aventuras, novelas negras y policiales o thrillers cuya única intención sea el más puro entretenimiento (yo mismo las consumo, y cuando están bien escritas son un gozo), sino que algunas editoriales deberían cuidar algo más el nivel de calidad literaria de algunas de esas obras.

  • AL: ¿Te está siendo difícil el momento de crisis que estamos viviendo o podrás quedarte con algo positivo para futuras novelas?

CB: En mi caso, el bicho no me ha cambiado tanto los hábitos —sigo encerrado en casa escribiendo, leyendo, corrigiendo—, solo en lo que a presentaciones físicas y visitas a festivales se refiere. En ese aspecto, el no poder tomarme unas cervezas (y todo lo que ello conlleva, de intercambio de tantas cosas) con algunos compañeros pesa. Pero es lo que toca.

En cuanto a lo de quedarme con algo positivo… Fíjate, acabo de empezar una nueva novela y lo primero que he decidido es que la voy a ambientar en cualquier momento antes de la pandemia. Ni noticias de fondo sobre el virus, ni personajes con mascarilla, ni alarma en el país. Creo que estamos todos bastante hartos ya.