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Blanquear dientes con bicarbonato, ¿es bueno o malo?

15 noviembre, 2021

 

Blanquear dientes con bicarbonato, ¿es bueno o malo?

A todo el mundo le gusta tener una sonrisa blanca y reluciente. Sin embargo, tener unos dientes blancos y resplandecientes no siempre es posible. Numerosos enemigos, como medicamentos usados para administrar hierro para algunos tipos de anemias, el tabaco y el alcohol, determinados alimentos, traumatismos dentales, motivos de origen bacteriano o el uso de flúor en concentraciones no adecuadas, pueden oscurecer los dientes.

Además, con la edad, el esmalte protector se desgasta, se agrieta, se vuelve áspero y sensible a las manchas. Debe tenerse en cuenta también que el color de un diente no es nunca de un blanco puro. Tiene tonos amarillentos o grisáceos, aspectos que dependen del esmalte, la superficie exterior, y la dentina, el tejido intermedio que representa la mayor parte del diente y que es opaca y de color amarillento.

Pero la moda por tener unos dientes de un blanco radiante ha llevado consigo la aparición de infinidad de fórmulas naturales y kits caseros que pueden hacerse en casa y que prometen blanquear los dientes sin tener que pasar por el dentista.

El bicarbonato de sodio, un compuesto químico omnipresente en los hogares y con innumerables usos domésticos, muchos en productos de higiene personal, es uno de los remedios caseros más usados como limpiador y blanqueador de dientes, junto con otros remedios caseros como el vinagre de manzana, el limón o frotarse los dientes con cáscara de naranja.

Pero, ¿es seguro y eficaz para el esmalte de los dientes?

El bicarbonato tiene propiedades blanqueadoras naturales. Varios estudios han demostrado que es un abrasivo suave con capacidad de eliminar las manchas del exterior de los dientes y de neutralizar los ácidos que causan caries.

Las partículas finas del bicarbonato de sodio frotan la superficie de los dientes y eliminan las manchas. Además, es alcalino, lo que significa que neutraliza y elimina las manchas de ácido como las que pueden dejar alimentos como el café o el vino tinto.

Pero exponer los dientes al bicarbonato de sodio puede tener consecuencias no siempre deseables, como la erosión el esmalte, la parte de la superficie del diente, una capa externa delgada y dura que protege cada diente.

Cuando se desgasta por un irritante, como el bicarbonato, esto puede favorecer la aparición de caries, ya que las bacterias en la placa pueden penetrar en los dientes de una manera mucho más rápida.

Por tanto, es posible que notemos un eficaz blanqueamiento a corto plazo, pero también un daño a largo plazo de los dientes porque aumenta el riesgo de eliminar el esmalte de forma irreversible.

Según el Consejo General de Colegios de Dentistas de España, este producto es una sal, por tanto, forma pequeños cristales que, al frotar con los dientes, lo que hacen es rayar el esmalte y lo destruyen. Para los expertos, realizar un blanqueamiento dental sin la supervisión médica conlleva graves riesgos para la salud.

La sílice hidratada, la alúmina o el fosfato cálcico, productos comerciales blanqueadores que contienen bicarbonato, también son abrasivos, aunque su formulación está hecha para que la exfoliación sea homogénea. A pesar de todo, los expertos aconsejan no abusar de ellos, y menos aún en casos en los que se sufra sensibilidad dental.

Algunas investigaciones le dan al bicarbonato de sodio una baja calificación como blanqueador de dientes porque, aseguran, es posible que no elimine las manchas con la eficacia que se espera. Por tanto, resulta un método poco efectivo.

El bicarbonato de sodio no debe usarse con frecuencia porque hacerlo también puede dañar las encías. Y no debe reemplazar la pasta de dientes porque no contiene flúor, que es necesario para ayudar a proteger los dientes contra el desarrollo de caries y ayuda a fortalecer los dientes.

El cuidado de los dientes va mucho más allá del cepillado diario. Deben tenerse en cuenta otros factores si queremos que luzcan sanos y perfectos.

Marta Chavarrías
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